Voy a su pagina y leo cada actualización.
Veo su página y odio a cada minita que le pone un comentario.
Ahora subió una foto nueva de perfil, está demasiado lindo. No lo puedo mirar más. Elijo no ver más: cambio todas las opciones de notificación. No ver, no sentir. Ahora estoy tranquila.
Me levanto temprano. Abro mi face. Miro las cosas de mis amigos. Estaba tan lindo en esa foto... Esta es una hora segura, él duerme. ¿Y si miro? (¿Me quiero matar? Sí.) Sí, quiero verlo, quiero saber con cuántas salió, si se puso de novio, si es verdad que ya embarazó a otra, o si secretamente está haciendo lo mismo que yo... llorando cuando nadie ve, imaginando posibles reencuentros, soñando un abrazo. Lo tengo en el chat. No está conectado. Aún no lo bloqueé, nunca. Lo vuelvo a poner entre las personas de las que quiero saber... ¡Aaaaghhh..! con esa camisita dan ganas de... no, no. No. NO. Lo saco. Quiero. Lo dejo. No quiero. Quiero...